Jul
28
2009

JOSÉ LUIS RESANO FINALIZA EL ULTRA TRAIL DE ANDORRA




JOSÉ LUIS RESANO EN EL ULTRA TRAIL DE ANDORRA.

Acabé el ultra. Estoy feliz por ello. Ha sido una gran experiencia, tanto el prepararlo como el correrlo.

La carrera empezó con fuegos artificiales. 500 corredores con sus frontales y luces rojas intermitentes traseras iluminando como una serpiente los senderos de montaña. Fue espectacular. Poco a poco fui adelantando posiciones. Al revés que en las pruebas de 30 km que la gente sale a un ritmo para mí muy fuerte aquí fue todo lo contrario, la gente salía trotando muy suave. Así que adelanté muchas posiciones corriendo cuesta abajo hasta situarme en el grupo de la gente que iba a mi ritmo.

De repente sin más una senda brutal y cuesta arriba. Ahí también iba más rápido que los que me precedían y adelanté hasta encontrar mi grupo. Hacia las 2h de carrera coronamos el primer puerto, yo seguía a los de delante y por equivocación seguimos por la cuerda de una cresta subiendo un pico que no teníamos que hacerlo. Vuelta atrás a encontrar el camino. Perderíamos 10-15 minutos. Comenzó la primera bajada fuerte. Iba muy suelto y bajé muy rápido. Al llegar de nuevo al valle comenzó una tormenta espectacular.

Hacia las 3,5 horas llegaba a un refugio donde nos neutralizaron por la tormenta. Estábamos todos mojados, estaba lloviendo y estuvimos parados una hora aproximadamente. Al principio estábamos unos 20 en el refugio, siempre fuera al cobijo de una hoguera, pero al final aquello se llenó, estábamos todos menos el grupo de cabeza neutralizado en otro refugio más adelante.

La organización estuvo a punto de suspender la carrera. Al final decidieron continuar confeccionando otro recorrido más corto. Salimos todos juntos en procesión muy despacio. Imagina unas 400 personas saliendo a la vez por una estrecha senda de montaña. Poco a poco se estiró el grupo y cada uno volvió a su sitio. Estaba un poco frío y el ritmo con el que continué ya fue otro.

Me descubrí bastante sangre seca en la mano derecha, pensaba que era isostar por lo pegajoso, pero era un corte con una roca en el dedo anular derecho. Perdí la boquilla de la camel y para beber tenía que girar el tapón esto me suponía parar para beber y perder casi un minuto cada vez que lo hacía. Bebía cada 20 minutos y comía cada 80.

Hacia la séptima hora empezó una bajada larga. Notaba que las piernas no me iban finas así que bajé suave. Me adelantaron algunos corredores. Ya abajo en el valle empezó a hacer calor y corrimos algunos tramos por caminos empedrados. Se hizo duro aunque el terreno era llano en ese tramo. La falta de referencias y el calor hizo mella en muchos corredores sobretodo psicológicamente.

Al llegar al puente de la Margineda hubo muchas retiradas. Nos hicieron llegar por otro recorrido así que estábamos teóricamente en el km 43 pero en realidad debía ser el 53. Yo creo que a mí se me hizo duro ese tramo porque el tiempo que calculaba en llegar no se cumplía. Nunca llegabas…

La carrera me la planteé con pequeños objetivos y conforme los cumplía subía en moral, pero la falta de referencias te desesperaba. En la Margineda ya con el calor de la mañana, nos dijeron que faltaban 30 km y en realidad eran 40. Así que cada vez que preguntabas en un control cuanto quedaban te decían una referencia distinta. Siempre quedaban 30 km. Ni los de la organización ni los corredores conocíamos el nuevo recorrido así que había que correr con otra mentalidad. Sin saber lo que faltaba y a por lo que viniera.

Cuando salí del puente de la Margineda y con la información de que me quedaban 30 km me animé y empecé a subir fuerte. Era una de las zonas más duras de pendiente, lo pagué. Se me subió el isquio tibial derecho, músculo que no tenía el gusto de conocer y no sabía muy bien como estirar. Los cuadriceps también dieron señales de querer bloquearse pero estiré antes de que ocurriera. Bajé el ritmo y me hundí psicológicamente, pensaba que si la carrera hubiese sido la inicial no hubiera podido acabarla. Fue el peor momento. Seguí adelante buscando no se dónde la motivación.

Subiendo me recuperé aunque en las bajadas iba despacio para no cargar las piernas. Había puntos de control que te decían que quedaban 20 km y en el siguiente 30 Km. Así que ya no les hice mucho caso. Cogí un ritmo de supervivencia que era trotero. Cuesta arriba iba fuerte y adelantaba posiciones al revés que cuesta abajo que al que adelantaban era a mí. 

Así pasaron 2 ó 3 horas hasta que empezó una tormenta. Al principio la lluvia la recibí como una bendición, me refrescaba. Poco a poco la tormenta cogió intensidad, estaba calado y no me había puesto el chubasquero. A los 45 minutos aproximadamente empezó a caer granizo como canicas de gordo. Empezó a hacer mucho frío, rayos, lluvia intensa, granizo que dolía en la cabeza. El sentido común por fin me invadió  y me puse el chubasquero y la gorra encima para que no me hiciera daño el granizo. Las piernas frías se me tonificaron y eso unido a que me moría de frío me lanzó a correr como un poseso, adelantaba corredores constantemente. Me podía más el luchar contra el frío que el dolor de piernas.

Ya en Canilló la última puntilla. La tormenta había parado. La señora que nos dió la sopa nos dijo que quedaban
15 km según ella 2,5 horas. Yo había decidido hace tiempo no hacer caso de esas informaciones pero…

Para colmo la subida al coll de Ordino fue una sorpresa. Subimos unas rocas con cuerdas quitamiedos por una pared de vértigo. Era una trepada en toda regla. Arriba prados, 2 km de carretera y una pareja de la organización que me parecieron dos ángeles. Me dijeron que quedaban 5 km cuesta abajo por un precioso camino por un bosque. Aunque había barro la bajada no era muy difícil. Cogí el ritmo de 2 corredores que iban mejor que yo. Aguanté el dolor de piernas y pude completar los 5 km corriendo a muy buen ritmo. Los otros dos corredores que iban conmigo se quedaron sin piernas en una pequeña cuesta arriba, me despedí de ellos amistosamente y seguí ya muy fuerte hasta meta. Allí los aplausos de la gente, la música el haber acabado sin mayores problemas me elevaron mucho el estado de ánimo.

Al llegar la organización te da un papelito con tu tiempo. Como un ticket de la compra. José Luis Resano puesto 90. Tiempo 19 horas 18 minutos. No me lo creo he acabado, con fuerzas y encima en un puesto que no soñaba.

A celebrarlo!!!!

P.D.  He consultado la página Web. Los últimos 8 km debieron de neutralizarlos por una tormenta que hubo después de que yo llegara, así que para el cómputo de tiempos no los contaron. La carrera quedó en 85 km a mi me han dado un tiempo de 16h 36´ y el puesto 85. En este tiempo descuentan el tiempo que estuvimos neutralizados. Otra sorpresa.

Sólo me queda agradecerte Ana, tus buenos consejos, tu filosofía de trabajo y tu constante apoyo.


El 04 de agosto de 2009 a las 11:58:34 (GMT+1) Miguel Casares Iglesias respondió:
Enhorabuena José Luis. Ha sido una gozada leer tú experiencia. Lo más importante es tú espiritu de superación ante las dificultades. Que machada. A seguir con ilusión el deporte y mucha felicidad para tu vida particular

El 08 de agosto de 2009 a las 10:34:27 (GMT+1) imanol iraizoz respondió:
Eres un titán José Luis. Al final en este tipo de pruebas la preparación psicológica es tan o más importante que la física y la confianza en uno mismo te aporta todo. Habrá que plantearse otro reto ¿No? Mi más sincera enhorabuena.
Tu compañero de enfrente.




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