IRONMAN DE ROTH: UN SUEÑO CUMPLIDO.
Tras una semana de nervios y tensión a la espera de que llegara el gran día, aterrizamos en Munich el viernes 22 de junio a las 13. horas con Juanma y su mujer, unos amigos de Gernika a los cuales conocí en el triatlón de Zarautz.
En el aeropuerto alquilamos un coche y nos dirigimos hacia Roth. Algo más de hora y media de viaje, ya que estaba el autopista en obras y eso ralentizó nuestro destino.
De camino hacia Roth subían los nervios porque mi cabeza pensaba: "ya no hay marcha atrás".
A los 5 km de Roth ya se veía ambiente triatlético, la carretera con estandartes del Ironman en los laterales y señales inequívocas de que algo grande iba a ocurrir ese domingo.
Llegamos a Roth sobre las 15 horas y fuimos a coger el dorsal a la feria. ¡Qué ambiente, bicis increibles de exposición, material de lo bueno a lo mejor... qué locura!.
A la llegada al hotel (un pequeño pueblo a 7 kilómetros) se respiraba una tranquilidad perfecta para descansar y preparar la carrera en las mejores condiciones.
A la mañana siguiente, tras un pequeño entreno de bici y carrera, volvimos a la feria para asistir a la reunión técnica en español a cargo de Jordi, un triatleta canario enrolado en la organización del Ironman.
A su derecha estaban Eneko Llanos, que no dijo ni palabra...estaría concentrado para el día siguiente, y Maribel Blanco, conocida extriatleta que nos dio algunas pautas y consejos para la carrera.
De todas sus palabras las que más me impactaron y pusieron los pelos de punta fueron las siguientes: "es una carrera en la que vais a poner a prueba vuestro cuerpo y vuestra mente, es un esfuerzo extremo". Fue algo que me emocionó porque lo dijo con un sentimiento que le salió de dentro.
Tras la típica comida de hidratos, fuimos a entregar la bici y pasar el control de material. Había que ir a una campa que estaba al lado del canal donde íbamos a nadar, a unos 11 kilómetros de Roth.
Caminando por el puente del canal, ya se veían los boxes llenos de fundas de bici de plástico amarillas. Era un estampa para sacar una foto. Tuvimos que hacer cola hasta llegar al control de material, con tanta gente.
Me acosté a las 10 de la noche, con menos nervios de los que pensaba.
Llega el gran día, 24 de junio. Nos levantamos a las 3 h. 30' de la mañana para desayunar e ir al canal para estar allí a las 5 , tal y como nos habían recomendado el día anterior.
Entro a boxes y quito la funda amarilla a la bici. Estaba mojada por el rocío de la noche. Van llegando triatletas, todos dignos de admirar por sus cuerpos y por las máquinas que tenían. Van pasando los minutos y queda menos para la salida. Mientras me preparo, por megafonía suenan los himnos nacionales de todos los paises del mundo. Algo que emociona. Me doy las típicas cremas, lidimento y aceite. Me pongo el neopreno y hacia la rampa de salida. El puente está lleno de gente, hay globos gigantescos al otro lado del canal...¡QUÉ AMBIENTAZO!. La carrera había comenzado a las 6 y 20 de la mañana. A partir de ahí salidas cada 5 minutos. Me toca a mí. Son las 7 y 10 y dan el bocinazo de salida. YA HA COMENZADO EL IRONMAN.
Cada grupo de salida tiene un gorro de difente color. Yo llevo de color blanco. Tras los típicos empujones cojo mi ritmo y empiezo a nadar con soltura. Voy a ritmo normal y reservando, no quiero salir con calambres ni malas sensaciones.
Salgo del agua en 1 hora y 11 minutos, tiempo un poco flojo ya que podía haber nadado en menos minutos pero es una carrera muy larga y no me importa demasiado.
Cojo mi bolsa con la ropa de la bici y voy a la carpa para cambiarme. Me cuesta 5 minutos hacer la transición, quitar el neopreno, el mono, ponerme el culote, el maillot, los calcetines...Me subo a la bici con muchas ganas y pensamiento siempre muy positivo. Todo es diferente, mucho sol, infinidad de gente animando en la salida de bici con sus carracas y chillos en alemán.
Al pasar los primeros kilómetros cojo mi ritmo y empiezo a pedalear con soltura y contento por estar ahí. Son dos vueltas de 90 km. Conforme llegan los kilómetros me pasa mucha gente, pero estoy tranquilo porque voy bien, con el pulso al que tengo que ir. Me sobrepasa gente de todo tipo, jóvenes, con más edad... Es un sin fin de triatletas. Verles pasar es también un espectáculo. Por los pueblos la gente anima sin parar con sus carracas, sus tenedores pegando a las cazerolas, con sus manos de cartón gigantes...
Llega el kilómetro 70, llega la cuesta llamada "el solar". No se ve la carretera, la gente te hace un pequeño pasillo para que puedas pasar con la bici. ES INCREIBLE. MÁS GENTE QUE EN EL TOUR. Se ponen los pelos de punta, me sube el pulso. Al acabar la cuesta está Mónica con la mujer de Juanma. Me hace mucha ilusión.
La organización es perfecta. Hay avituallamientos suficientes, sólidos y líquidos. En el kilómetro 120 aumento un poco el ritmo y me sube el ánimo, ya me queda menos. Acabo la bici, me la cojen y me dan mi bolsa
Me meto en la carpa y me pongo el mono de mi equipo, la gorra y las playeras. Me bajo a correr con ganas y buenas sensaciones. Mónica me pregunta qué tal voy y le digo que bien.
Los kiómetros 1 y 2 me sirven para cojer ritmo. Ya hay gente andando. En el kilómetro 3 disfruto del paisaje, corremos al lado del canal. Es un terreno de tierra, agradable para correr. Hay avituallamientos cada 2 kilómetros de comida y bebida. Bebo en todos. En el kilómetro 10 me entra sed y me empiezo a preocuparme, pero se me pasa pronto y tengo otra vez la moral por la nubes. Me cruzo con Juamna, nos chocamos las manos y nos animamos mutuamente.
Voy pasando cada vez a más gente y pienso: "vamos que queda menos". En el kilómetro 25 empieza una pequeña subida que dura hasta el 30. Es un momento psicológico duro, pero la semana anterior ya había estado preparando mi mente para los momentos malos que me llegarían. Se me hacen largos esos 5 kms. Hace más de 30 grados. Pero llega el km 30 y corro cuesta abajo. ¡ Qué bien, sólo quedan 12 kilómetros para acabar!.
En el 34 me entra un bajón que me hace reducir el ritmo, es el momento más duro de todo el Ironman. Me entran ganas de parar, pero no lo hago. Me dura 2 kilómetros y aumento otra vez el ritmo.
En el 38 me animo a mí mismo:"vamos que ya lo tienes, ya está". Parece que voy rápido, pero voy a 5 minutos el kilómetro. Llega el último kilómetro, empieza la alfombra azul y ahí está Mónica, animando, levanto los brazos y tengo una sensación de ser el dueño del mundo. Disfruto de la llegada, pero acelero para adelantar a tres triatletas. Entro en meta con un tiempo de 10 horas 42 minutos y 34 segundos.
Me ponen la medalla de finisher. Ya he terminado mi primer Ironman. No me creo que haya podido hacer esa distancia.
Es increible. Muchos pensamientos se me pasan por la cabeza. Consejos de gente han dado sus frutos. Tengo una sensación tan buena que es difícil explicarla. SOY FINISHER.
Web del organizador
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