JORGE LÓPEZ EN EL TRIATLÓN DE SAN SEBASTIÁN

Fue un domingo, mi tercer triatlón, con muchas novedades en mi vida que me hicieron dudar de si llegaría a hacerlo, ya que, pasar un embarazo y tener un hijo de dos meses, hacen que uno se plantee los entrenamientos de otra manera, pero, como el deporte me da vida, decidí ponerme en manos de una profesional para encararlo bien, y no dejarlos a las primeras de cambio. Ahí va mi crónica del que no fue mi mejor triatlón, pero del que tengo el mejor recuerdo, la foto con Diego en la meta.
Llegamos a boxes con el tiempo justo, (ya os he hablado de Diego, verdad?) no como otros años, que me empapaba más del ambiente previo al comienzo de la prueba. Después de pasar el control y quedar "marcado" con el 410, me dirigí raudo y veloz a mi puesto y comencé con mi rutina de colocar bien la bici, las zapatillas.bueno, ya sabéis, me embadurné de vaselina y cuando me estaba enfundando el neopreno me di cuenta de que me estaba cargando el dorsal, anda lío! Mal comienzo. a todo esto, mi mujer y mi hermano que no me quitan ojo, en plan "Jorge, no empieces." y yo ya de los nervios. Ya iba a pedir ayuda para arreglar el dorsal cuando un compañero de prueba me avisó de que no se podía meter el dorsal en el agua (debajo del neopreno) "cómo? No tenía ni idea.", "ya te dejo una cinta para que te lo pongas luego", "gracias, te la devolveré" Qué grande es el compañerismo deportivo!. Mi hermano enganchó el dorsal a la cinta y otra cosa más de la que no me podía olvidar para colocarme después.
A 15 min. de la salida, bajé a la playa, sin besar a mi mujer y me deseara suerte.todavía me lo está echando en cara. mujeres! Que fue por los nervios!. Chapotee un poco en el agüita y ale! a la línea de salida. Allí me encontré con Ana, que me animó y yo auguré su victoria. Ésos segundos en los que esperas a que suene la bocina para echar a correr son mortales, consumen hasta fuerzas!. La entrada al agua para mi es muy emocionante, siempre temo los golpes y los tragos largos, pero me gusta mucho ésta parte de la competición. Nadé más a gusto que otros años, a pesar de realizar un peor tiempo (aunque dicen que se alargó el sector natación con respecto al año pasado), pero salí del agua con muy buenas sensaciones, "ya queda menos" y ahí estaban Maider y Diego "35 min.!" me gritaba, pero yo no la oigo, sólo pienso en las fuerzas que me quedan y cómo tengo que dosificarlas para luego correr dignamente, je je.
No sé cómo, entre el medio atropello a una viejilla que pasaba por allí, que nadie sabe de dónde salió y un poco de confusión, el dorsal que se me vuela cual abeja Maya, ni a Mister Bean, menos mal que todavía no me había subido a la bici, lo agarré me lo coloqué como pude y al toro. Y yo pensaba "bien, Jorge, bien. Todo controlado, a ver si coges un grupo". un grupo!?, ya ya, un Jacinto es lo que cogí, un tío que a la altura de Orio me dice que me ponga a rueda y no era de la prueba, vamos que el tío pasaba por allí, ay! qué me da! Casi me descalifican por su culpa, de hecho un juez que parece ser que vio la escena me sacó la tarjeta roja y me gritó "expulsado!" ni que decir que lo quité de encima con un aspaviento y que al Jacinto lo hubiese tirado por el barranco. Total que, a fin de cuentas, que se me medio rompiera el dorsal y después de lo salir volando me lo colocara como un churro, no me vino del todo mal, ya que era ilegible y me salvó de la descalificación. A la altura de Igeldo, aquello parecía pinchazolandia, buf! La carretera está de pena y por lo menos había cinco compañeros cambiando cámaras. qué librada! Pero ya me conocía ése tramo e iba prudente.
Ay! por fin llegué a boxes "descojonao" y Maider dale "concéntrate txapeldun, que ya queda menos!" Qué inconsciente es ésta mujer que no me dejaba concentrarme con tanta concentración. pero no terminaría la prueba sin ella. Me calzo las zapatillas y empiezo a correr motivado y animado, a un ritmo fijo que me permiten mis piernas después de la paliza en bici. La verdad es que ésta parte se me hace larga. Me cruzo con Ana que parece una bala, va a ganar y ganó. Y yo termino la triatlón en 2:49:33 con la fuerza que me transmiten Maider y Diego.
Por ellos, por mi, por los entrenamientos de Ana y por amor al deporte.
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