REPORTAJE DE DIARIO DE NOTICIAS SOBRE DOS MADRES DE CAMPEONATO

MADRES "CORAJE"
Ana Casares (izquierda) e Idoia Mariezcurrena, posando con sus respectivos hijos en el estadio Larrabide.

La maternidad es una decisión, un cambio vital, que irremisiblemente determinará la existencia posterior de cualquier mujer para siempre. Su vida, a partir de ese momento, se dividirá en dos: antes de ser madre y después. Pero Ana Casares -madre de Carlos y Paula- e Idoia Mariezkurrena -madre de Eider y Alaine- desafiaron la vox populi que reza que la mujer, cuando tiene hijos, pierde cualidades deportivas. Han seguido luchando y ganando medallas mientras educaban a sus hijos y trabajaban. Y siguen triunfando.

¿Qué opinan de que la tenista Kim Clijsters, madre de una niña, haya ganado el Abierto de Estados Unidos?
Ana Casares: A mí me parece muy bien, y no me sorprende. Cuando veo en la prensa a madres deportistas de elite -algo a lo que, además, le suelo prestar mucha atención-, me doy cuenta de que va siendo algo cada vez más habitual. Son deportistas que, tras ser madres, continúan con su profesión, y ya está.
Idoia Mariezkurrena: A mí tampoco me sorprende demasiado. Lo admiro, sobre todo, porque sé lo complejo y difícil que es. Afortunadamente, cada vez es más normal. Sin ir más lejos, en los Mundiales de atletismo, las dos españolas que se metieron en la final del 1.500 eran madres.
¿Llevan a los hijos a las competiciones?
I.M.: Sí, aunque si se puede evitar, intento que sea así. Oírlas gritar o lloriquear te afecta. Además, depende del desplazamiento; si la competición no es lejos, es más fácil. Y también me gusta mucho ver que están ahí, animándome un poquito.
A.C.: Yo normalmente les llevo. Además, hasta miro competiciones en las que podamos estar todos. Es la manera en la que puedo organizarme. Salvo viajes muy largos o pruebas importantes en las que ellos no vayan a estar muy a gusto porque sea un viaje muy largo o porque vayan a estar muy poco tiempo, la mayor parte de las ocasiones vamos todos.
¿Han notado mucha diferencia física tras dar a luz?
I.M.: Con el primero no noté gran cosa, la verdad. También es cierto que estuve entrenando y compitiendo hasta el sexto mes, incluso con la tripa. Reconozco que físicamente no mucho, notas el cambio de tu rutina diaria, que sin duda es lo que te merma, porque tienes mucho más trabajo. Eso sí que te va minando un poquito. Con el segundo sí noté más porque el embarazo fue diferente: tenía ya más años, una rutina anterior diferente, y físicamente ya llegas en otro estado de forma, con lo cual lo notas más.
A.C.: Mis dos embarazos fueron muy parecidos, y los dos muy buenos. Mantuve actividad física durante todo el embarazo, ajustándome, lógicamente, a los cambios que iba sufriendo. Luego sí que noté en los dos casos sensaciones muy buenas en los entrenamientos. Mi disciplina es muy distinta a la de Idoia. Me noté muy bien, especialmente justo antes de ser madre. Me mermaba mucho el descanso, porque te cansas más, y además la lactancia, que se nota. Pero creo que la maternidad dota a la mujer de recursos hormonales, de una fuerza especial, y deportivamente a mí me resultó positivo. De hecho, mis mejores resultados llegaron después de haber sido madre.
¿Los hijos suponen una motivación especial en la competición?
I.M.: Sí que hace mucho que puedan disfrutar un poco, satisface bastante. Aunque también son tan pequeños que es difícil que sean conscientes. Notas que se alegran si sales en la tele o en un periódico. Obviamente les gusta, pero el esfuerzo es tan sumamente grande para llegar a eso que... Depende mucho de los medios que tengas, de las ayudas. A mí, por ejemplo, quizás me hubieran cambiado las cosas si hubiera tenido una chacha en casa (ríe). Con una niñera, probablemente hubiera rendido mejor. Pero, desde luego, son una motivación, eso está claro.
A.C.: Sí que hay una motivación extra, por supuesto, aunque también es cierto que no dura eternamente. Al cabo de uno o dos años se te va pasando, porque al final es un ritmo de vida muy exigente. Te motiva y te ayuda a seguir, pero a la vez está la otra parte, que es la fatiga, el ritmo de vida, no descansar, las preocupaciones, etcétera. Todo se multiplica con el segundo, y llega un momento en que sólo sigues porque eres deportista. Siempre digo que los hijos te quitan la energía, pero a la vez te la dan.
Compaginar trabajo, entrenamientos, competición y vida familiar será muy complicado.
A.C.: Todo el día funcionas al minuto, porque al final es trabajar prácticamente 24 horas al día. Tengo mi trabajo, entrenamiento, los niños, la casa... Hay que organizarse muy bien y es un ritmo de vida que, siendo los niños tan pequeños, es muy exigente. Valoras mucho pasear de la mano con tu marido sin niños o tomarte un café con una amiga y notar el silencio y la tranquilidad. Cosas que antes eran lo más normal. Aunque también te vienen otras madres diciéndote: "Mira que eso se pasa rápido, y dejan de ser pequeños y te da pena", así que también intentas disfrutarlo ahora.
I.M.: En lugar de llegar a casa y tirarte en el sofá, tienes que oír gritos, lloros, preparar las camas, las comidas... Se complica mucho, sobre todo para entrenar, porque ya no puedes hacer una planificación. En lugar de eso, aprovechas los ratos libres que te dejan los críos y casi te escapas. Ni siquiera el momento de coger la forma lo puedes planificar, sino que depende de si se ponen o no malos, de las circunstancias, de que no haya pasado nada. Y el día a día depende de que no acabes el día muy cansada, porque igual el estrés de un día determinado en el trabajo, más los críos, se te suma y llegas reventada y no puedes más. En ese momento aguantas y piensas: 'Bueno, ya se pasará', tienes que ir amoldándote un poco a cada día.
¿Qué recomendarían a las mujeres deportistas que estén pensando tener hijos?
I.M.: El instinto materno es lo que es, y cuando tomas esa decisión tienes que tenerla muy clara. Cambian muchas cosas. No te imposibilita mucho, porque hay muchas mujeres que han llegado mucho más alto que nosotras y que, por ayuda familiar, nivel económico, o lo que sea, han triunfado. Tienes que analizarlo bien. Tú vas a ser la madre y, por mucho que esté el padre, la abuela o quien sea, tú tomarás las decisiones como dar el pecho o no darlo, y además están las noches en las que si están malos tienes que estar ahí, pendiente de ellos, y todo eso te cambia mucho. Tienes que tener claro que vas a tener que planificar tu vida deportiva en función de tus hijos, y calibrar bien la decisión... Pero lo que hay que dejar claro es que se puede hacer. Nosotras, y muchas otras mujeres, somos el ejemplo de que se puede ser deportista y madre a la vez. Eso sí, si no tienes claro todo lo anterior, te puedes dar un batacazo.
Sus hijos ya tienen algunos años, de modo que ustedes ya tienen experiencia, ¿qué les aconsejarían a las que acaban de ser madres ahora?
A.C.: Confianza en una misma. Cuando decidí ser madre, pensé que no podría volver a entrenar tanto, había muchas cosas importantes en mi vida y creí que vendría una nueva etapa, totalmente distinta a la anterior, en la que tendría que abandonar muchas cosas. Sin embargo, por circunstancias, como que tuve que abandonar mi trabajo, tuve mucho más tiempo para entrenar, cosa que no esperaba. Después me fui creando mi propia historia con el trabajo y encajando el deporte y los niños, creando una rutina que me lo permitiera. Me ajusté bien a las circunstancias, y ahora veo que no tienes por qué perder esas cosas que quieres seguir haciendo después de ser madre. Además, las que llevamos el deporte dentro, seguimos siendo deportistas después. Y los cambios físicos que vienen después de parir, si te cuidas y los llevas más o menos bien, si sigues unas pautas y te conoces, se pueden combinar muy bien.
I.M.: Sobre todo, hay que tener claro que los hijos son lo primero, antes que el deporte, o cualquier otra cosa, y que con los hijos vas a tener una actividad más, y es diurna y nocturna. Mis circunstancias personales fueron distintas a las de Ana, y yo seguí trabajando después de ser madre, incluso tuve más trabajo con el segundo hijo. Pero está claro que no te limita tanto. Antes parecía que después de ser madre estabas acabada para el deporte, pero se ha demostrado que en absoluto es así.
Aunque quizás se note menos en jabalina que en un maratón.
A.C.: Mi disciplina requiere una exigencia cardiovascular muy alta. Yo tenía muchísimas dudas, sobre todo con el primer hijo, con todo el tema de la lactancia, por si se me cortaba la leche o cosas así. El problema es que no hay nada escrito sobre este tema (mientras, Idoia subscribe el pensamiento rotundamente ), y no sabes ni dónde buscar ni nada, así que estuve trece meses dándole el pecho a Carlos, haciendo todas esas cosas de una madre. Así que me regí por lo que yo sentía en cada momento. Eso sí, lo escribí todo por si puede ayudarle a la gente. Y ahora hay atletas que me vienen y me dicen que están embarazadas, y yo les ayudo, porque cuando a mí me pasó, no había ningún estudio. Además, para mi disciplina deportiva, yo creo que va bien. En mi caso he sentido una regeneración importante, y cambios hormonales a mejor. A mí me ha venido bien.
Entonces, ¿creen que dar a luz no resta años de vida deportiva?
I.M.: Es que son cosas relativas, porque cada mujer es diferente, y lo que le vale a una no tiene por qué valerle a otra. En mi caso, por ejemplo, no tuvo nada que ver mi primer parto con el segundo. Fueron totalmente diferentes, con lo cual la recuperación tampoco puede ser igual. Las mujeres somos muy distintas entre nosotras, compararnos es imposible. Si a eso le añades las diferentes disciplinas deportivas, creo que el resultado es un tejemaneje enorme, y que no se puede sacar mucho en claro.
¿Qué les hace sudar más: los hijos o la competición?
A.C.: Psíquicamente, a mí me hacen sudar bastante más los hijos que la competición, porque muchas veces estás más preocupada por ellos que por competir. Aunque también es cierto que ir allí es un poco liberación, porque quieras o no, te tienes que olvidar un poco de ellos.
I.M.: El deporte es una válvula de escape, eso está claro. Yo reconozco que apenas me las tomo en serio. En la competición estás liberada, hasta el punto en que, a veces, prefiero que me toquen lejos las competiciones. Así, me monto en el autobús o donde sea y digo: "Lo que no esté hecho, ya no lo puedo hacer, así que ya está". Porque cuando estás compitiendo y no están ellas, te dedicas a competir y ya está, no hay más. Si te salen malos resultados o pegas un grito, no le das más vueltas y te liberas.
¿Han perdido presión competitiva ahora que son madres?
A.C.: Para mí, las competiciones siguen siendo muy importantes, aunque reconozco que sí que te quitas cierta presión de encima, porque coges la competición con más ganas, más tranquila. Te olvidas, te centras un poco más en competir, cosa que es algo que no me pasa en ningún otro momento, hace de válvula de escape.
I.M.: En el momento en que decides ser madre, si deseas seguir compitiendo, sabes que ya lo vas a vivir de otra manera. Seguramente, si antes de ser madre te sale mal una competición, parece que la sufres más. Sin embargo, siendo madre haces un buen resultado, y también lo disfrutas más. Ahora es otra cosa, es otro triunfo diferente. Yo, personalmente, noto mucha más relajación ahora. Cuando decidí seguir en esto tras ser madre, decidí hacerlo de otra manera, a otro nivel.
¿Qué sienten al competir y ver que sus hijos les siguen? ¿Presión?
I.M.: A mí no me presiona nada, ¡Porque no aguantan! (ríen ) A mí lo que me gusta es oírlos animar.
A.C.: En mi caso, sólo me ven en momentos escasos: cuando salgo del agua y me monto en la bici, por ejemplo, y lo que hacen, sobre todo, es motivarme. Es normal, porque luego me voy a ir 80 kilómetros con la bici y no les voy a ver. Si luego, además, llegas a meta y vienen corriendo, o te dan la mano, ya disfrutas esa llegada mucho más, es muy bonito.
I.M.: Mis pruebas son más estáticas, ya que pasa un rato entre que lanza una y otra, y es complicado porque estás preparada para lanzar y puedes estar oyéndoles cómo refunfuñan... Si me animan y les oigo, eso sí me motiva mucho, o escucharlos aplaudirme después de lanzar. ¡A veces, hasta te critican si no lo haces bien! Pero sí que es complicado cuando estás ahí y se empiezan a meter en la pista, y tú sabes que eso no se puede hacer... Sigues ejerciendo de madre en ese momento. Por eso te digo que, a veces, prefiero que no estén y así estoy más tranquila.
A.C.: Una vez me ocurrió una anécdota muy curiosa. Estaba en un Campeonato de España de duatlón, y Carlos tenía cinco meses. Estaba más pendiente de él que de otra cosa. Mi marido Eugenio y yo nos hicimos amigos de una mujer del hotel, y me dijo la señora: "No te preocupes, Ana, que yo cuido a Carlos". Total, que cada vez que pasaba yo por delante de ella, mientras competía, me gritaba: "¡Tranquila, Ana, que Carlos está dormido!" (ríen ). Ella no me animaba, sino que me gritaba exactamente lo que sabía que yo necesitaba oír. ¡Lo mejor de todo es que gané aquel Campeonato de España! Eugenio me hubiera dicho otras cosas, me hubiera animado, pero aquella mujer sabía lo que necesitaba escuchar.
Deportistas y madres. ¿Cuál es el mayor inconveniente que le ven?
I.M.: La planificación, que ya no puedes decir un sí rotundo cuando te preguntan si vas a poder estar en una competición. Encajar bien esa falta de disponibilidad, eso es difícil. Es un follón impresionante. Cuando Eider tenía pocos meses, tuve que irme y dejar preparadas las cosas: leche, biberones, ropa, etcétera, y aunque disfruté del viaje, también sufrí, pensando que podría pasar cualquier cosa...
A.C.: El mayor inconveniente que veo yo es la falta de descanso, porque por mi disciplina deportiva necesito descansar bien, y hay noches en las que Paula puede venir a mi cama y ya no descanso bien. Equilibrar entrenamiento con descanso es complicado. Quizás un día te quieres acostar a las 10 de la noche, porque estás cansada, y ahí están todos danzando, y no hay manera.
¿Y la mayor ventaja?
I.M.: Lo que te dan, que tiene tela. Cuando se te acurrucan, o con cualquier cosa, no hay mayor satisfacción, no se puede explicar.
A.C.: Tener esas dos criaturas y ver que han salido de dentro de ti, eso es increíble.











www.unopublicidad.com