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Oct
15
2006
Maratón de Amsterdam
Esperanza Ruiz rebaja en 22´su tiempo en esta distancia
Doy por finalizada la temporada con este maratón. Ha sido una temporada muy larga (mi primera temporada) empezando a entrenar en diciembre del año pasado para preparar el medio IM de Lisboa y sin apenas descanso. Después del medio es cuando contacto con Ana y le cuento mis objetivos que eran participar en distintos triatlones sprint, olímpicos, X-terra, Pálmaces, Guadalajara...para terminar con el maratón de Ámsterdam. A todo esto hay que añadirle el trabajo, los hijos, la casa. ¡Buf! Se lo estaba poniendo difícil, pero Ana se lo toma con mucha calma y me prepara un plan a mi medida con el objetivo de llegar hasta el final lo más entera posible. Cumplo casi todo, y con muy buenos resultados para la poca experiencia que tengo aunque tengo que dejar por el camino el triatlón de Guadalajara, y es que esto no son matemáticas y surgen mil imprevistos que a veces nos hacen cambiar de planes.
Sin darme me cuenta, me planto a seis semanas del maratón. Es muy poco tiempo y tengo pocos kms de carrera así que esto va a ser todo un experimento. Ana me puso un plan que nada más verlo, pensé que estaba chupado y que iba a preparar un maratón sin despeinarme, con kms, eso sí porque había que hacerlos, pero a ritmos cómodos, asequibles y con entrenamientos muy variados. He de decir, como anécdota, que desde este momento ella ya sabía la marca que yo iba a hacer ¡y la clavó!.
Empiezo muy bien la primera semana. La verdad es que dedicarse sólo a correr y aparcar la bici y la piscina resulta muy fácil. Pero a partir de la segunda semana, todo me empezó a salir mal. No podía correr, me encontraba cansada y sin ganas. No había forma de que me salieran bien dos entrenamientos seguidos. Para colmo, me voy a la media de Valladolid y pego un petardazo impresionante. ¿Qué me está pasando? ¿Si he sufrido tanto en una media, cómo voy a correr un maratón? Pues en esos momentos malos es cuando más he apreciado poder contar con ella. En seguida me puso firme, dándome pautas importantísimas de descanso, alimentación e hidratación. Seguí a rajatabla todo lo que me indicaba y parece que poco a poco iba encontrándome más a gusto. Sobre todo ella insistía mucho en que siguiera los ritmos que me había marcado, y que lo más importante era asegurarnos de que iba a cruzar la meta con buenas sensaciones.
Pues llegó el día de la carrera y de verdad que ha sido de las carreras más fáciles que he hecho. ¡Y hablamos de un señor maratón con sus 42 kms!. Iban cayendo los kilómetros sin darme cuenta y siempre entera y con fuerzas. Un fallo mío de alimentación en los días anteriores me obligó a hacer alguna que otra paradita, pero como el ritmo era conservador, había colchón para imprevistos. De repente me veo en el kilómetro 30 notándome muy fuerte y con el tiempo según lo previsto. A partir de aquí es cuando dicen que realmente empieza el maratón. En este punto, las piernas empiezan a estar cansadas pero es cuando echo mano del plan "B" que es pensar en triatlón. Esa sensación que para mí ya resulta familiar: la de bajarse de la bici y lanzarse a correr 10kms. Las piernas te pueden decir que no, pero el pulsómetro te dice que sí y como eso ya lo has sentido antes, sabes que lo vas a hacer y lo vas a hacer bien. He seguido todos los consejos que me dio Ana, he bebido en los avituallamientos, agua, isotónicos, un gel en la media, otro en el 30.. todo va bien, y ya estamos en el kilómetro 40 y tengo fuerzas suficientes para apretar y hacer lo que me queda a un ritmo más alto. Estoy en la meta, entera, feliz y rebajando mi marca anterior en 22'. ¡Qué sensación más buena se queda!
Y no me quiero olvidar del apoyo que he tenido en los entrenamientos importantes: José y los niños acompañándome en la bici, Joserra, Belén, Felipe... ahí han estado dándome charleta desde su bici en las tiradas largas. Esto también lo hace más fácil.
Ojalá mi próxima temporada sea como mínimo, tan buena como esta.
Doy por finalizada la temporada con este maratón. Ha sido una temporada muy larga (mi primera temporada) empezando a entrenar en diciembre del año pasado para preparar el medio IM de Lisboa y sin apenas descanso. Después del medio es cuando contacto con Ana y le cuento mis objetivos que eran participar en distintos triatlones sprint, olímpicos, X-terra, Pálmaces, Guadalajara...para terminar con el maratón de Ámsterdam. A todo esto hay que añadirle el trabajo, los hijos, la casa. ¡Buf! Se lo estaba poniendo difícil, pero Ana se lo toma con mucha calma y me prepara un plan a mi medida con el objetivo de llegar hasta el final lo más entera posible. Cumplo casi todo, y con muy buenos resultados para la poca experiencia que tengo aunque tengo que dejar por el camino el triatlón de Guadalajara, y es que esto no son matemáticas y surgen mil imprevistos que a veces nos hacen cambiar de planes.
Sin darme me cuenta, me planto a seis semanas del maratón. Es muy poco tiempo y tengo pocos kms de carrera así que esto va a ser todo un experimento. Ana me puso un plan que nada más verlo, pensé que estaba chupado y que iba a preparar un maratón sin despeinarme, con kms, eso sí porque había que hacerlos, pero a ritmos cómodos, asequibles y con entrenamientos muy variados. He de decir, como anécdota, que desde este momento ella ya sabía la marca que yo iba a hacer ¡y la clavó!.
Empiezo muy bien la primera semana. La verdad es que dedicarse sólo a correr y aparcar la bici y la piscina resulta muy fácil. Pero a partir de la segunda semana, todo me empezó a salir mal. No podía correr, me encontraba cansada y sin ganas. No había forma de que me salieran bien dos entrenamientos seguidos. Para colmo, me voy a la media de Valladolid y pego un petardazo impresionante. ¿Qué me está pasando? ¿Si he sufrido tanto en una media, cómo voy a correr un maratón? Pues en esos momentos malos es cuando más he apreciado poder contar con ella. En seguida me puso firme, dándome pautas importantísimas de descanso, alimentación e hidratación. Seguí a rajatabla todo lo que me indicaba y parece que poco a poco iba encontrándome más a gusto. Sobre todo ella insistía mucho en que siguiera los ritmos que me había marcado, y que lo más importante era asegurarnos de que iba a cruzar la meta con buenas sensaciones.
Pues llegó el día de la carrera y de verdad que ha sido de las carreras más fáciles que he hecho. ¡Y hablamos de un señor maratón con sus 42 kms!. Iban cayendo los kilómetros sin darme cuenta y siempre entera y con fuerzas. Un fallo mío de alimentación en los días anteriores me obligó a hacer alguna que otra paradita, pero como el ritmo era conservador, había colchón para imprevistos. De repente me veo en el kilómetro 30 notándome muy fuerte y con el tiempo según lo previsto. A partir de aquí es cuando dicen que realmente empieza el maratón. En este punto, las piernas empiezan a estar cansadas pero es cuando echo mano del plan "B" que es pensar en triatlón. Esa sensación que para mí ya resulta familiar: la de bajarse de la bici y lanzarse a correr 10kms. Las piernas te pueden decir que no, pero el pulsómetro te dice que sí y como eso ya lo has sentido antes, sabes que lo vas a hacer y lo vas a hacer bien. He seguido todos los consejos que me dio Ana, he bebido en los avituallamientos, agua, isotónicos, un gel en la media, otro en el 30.. todo va bien, y ya estamos en el kilómetro 40 y tengo fuerzas suficientes para apretar y hacer lo que me queda a un ritmo más alto. Estoy en la meta, entera, feliz y rebajando mi marca anterior en 22'. ¡Qué sensación más buena se queda!
Y no me quiero olvidar del apoyo que he tenido en los entrenamientos importantes: José y los niños acompañándome en la bici, Joserra, Belén, Felipe... ahí han estado dándome charleta desde su bici en las tiradas largas. Esto también lo hace más fácil.
Ojalá mi próxima temporada sea como mínimo, tan buena como esta.
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