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ANA CASARES - Entrenamientos Personalizados
 
Dic
12
2011

UNA MARATÓN, POR IGNACIO OLZA




UNA MARATÓN

Una maratón, 42,195 kilómetros, desde la casa de mis padres hasta la piscina que solíamos ir los fines de semana, desde mi casa hasta la de mi hermana ida y vuelta. Casi una Javierada.  Para los que no teníamos costumbre de correr o simplemente  no estábamos familiarizados con el atletismo o el triatlón, las kilometros de las carreras de larga distancia todavía nos impresionan muchísimo. 

Hace 16 meses participé en mi primera 10k, antes, nunca había corrido ni un kilómetro.  Hoy tengo cuarenta años y he terminado mi primera maratón en 3:29:03.

Con la complicidad de Ana y Eugenio, en estos 16 meses, “hemos” realizado CINCO media maratones,  DOS  carreras de 10 kilómetros, UN duatlón sprint (Egües), UN duatlón de media distancia (Oñate), UNA travesía a nado en mar abierto (Getaria Zarautz), UN triatlón de montaña (Ultzama), UN triatlón sprint (Hondarribia),  DOS triatlones olímpicos (St. Pee y Pamplona),  DOS Half Ironman (Zarautz y Saint Jean de Luz) y UNA maratón (Donosti). 

Hemos, sí, hemos acabado los cinco miembros de la familia, mi mujer Verónica y mis tres hijos, Iker, Aintzane y Sebastián las DIECISIETE competiciones.  Los cuatro han estado presente en TODAS las competiciones, en ocasiones levantándose muy temprano, en otras con frio (Vitoria en diciembre) o asándose (Zarautz en junio) por el fuerte calor, en otras esperando horas en una esquina (Saint Jean de Luz) para ver cuando aparecía con la lengua afuera para animarme con todas sus fuerzas durante apenas unos segundos.

Hoy no sabría decir por qué lo he hecho, sin embargo sé que ahora es una forma de vida, ya no lo siento como algo nuevo o lejano, lo he hecho parte de mí, de mi familia, de mi día a día.  En los planes del fin de semana hay un tiempo reservado para entrenar o para competir y durante la semana siempre están en agenda las horas de entrenamiento.

Cerrar el año con la maratón de Donosti, fue un broche de oro, el día estaba estupendo, la preparación de la última semana fue muy tranquila, digamos normal, los chicos ya sabían que la noche anterior comeríamos pasta y que el desayuno sería muy temprano.  Me acosté a las nueve y me dormí a los diez minutos, descansé profundamente.  En la mañana, revisé la mochila (ya tenía casi 24h preparada) por quinta vez, no faltaba nada. Ya lo sabía.  Arrancamos a las 6:50 am de acuerdo a lo planeado, nos paramos en Andoain a tomar café y llegamos a tiempo para hacer las cosas pre-carrera con calma. Los minutos antes de empezar me encantan, se te va el frio, sientes la adrenalina, la tuya y la de los que te rodean, un subidón. 

Me ubico por delante de la liebre de 3h30m, no quería tener su referencia, no quería que me frenaran, no quería pensar en tiempos finales, pero sabía que era imposible no ir sacando cuentas.  Los primeros 6km iba como un toro en Santo Domingo, a una media de 4´30”, me quedo atrapado por la liebre de 4h15m, la paso.  Del 6 km al 14 km la media era de 4´21”, el plan era ir a 4´45”, sin embargo, me sentía fuerte y tranquilo.  Llega la media maratón y la hago más rápido que la media de Saint Jean de Luz-Hondarribia, 1:35:50. 



Llega el 24 km y siento un pequeñísimo tirón en el isquiotibial izquierdo, no le hago caso, sabía que de aquí en adelante todo era territorio desconocido.  Preparo el segundo gel para comérmelo en el 30 km, entra bien, me animan los peques que me ven pasar.  Empiezo a bajar un poco el ritmo y siento unos pequeños retortijones, me digo, “si es un aire ya saldrá”. 

Cuando veo Correos apenas puedo con el dolor de tripa, llego al 37 km y tengo que parar con mucha urgencia, un bar por favor, un bar.  No me aguantaba. Gracias a Dios aparece el bar, en lo que entro, un chico que secaba vasos me dice: “al fondo a la izquierda”.  Al salir, veo que la liebre de 3h15m había pasado, no me importa, el plan era acabar en 3h30m.  Intento coger el ritmo anterior pero es imposible, las piernas empiezan a sentirse mejor a otro ritmo. 

Llega el 40km y tengo que parar a tomar Aquarius, mi boca necesita algo fresco y dulce.  Entra súper bien y solo pierdo unos segundos.  Llega mi kilometro favorito, el último, leo 41km y ahí estaban otra vez, Vero con los peques y con mi madre, invitada de lujo que teníamos este día. Empiezo a emocionarme y disfruto al ver la entrada del estadio, es mi momento, se acabó, mi primera maratón terminada, que satisfacción, me siento pletórico, que éxito.  Bien lo dice Murakami: “el dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.



Ya tengo planes para el 2012, quiero hacer cosas nuevas (carreras de montaña) y repetir otras (una maratón y dos Half Ironman). 

Ana, tus entrenos han sido muy certeros, pero he disfrutado aún más las horas que hemos pasado conversando, ya sea planificando una carrera, unos entrenos o simplemente hablando de los chicos y de los planes a corto y largo plazo. Gracias.


El 12 de de 2011 a las 14:07:10 (GMT+1) Miguel respondió:
Enhorabuena Ignacio, seguro que seguirán muchas más, tú familia te ayuda y sereis todos más felices. Un abrazo




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